Isla de Tenerife · Eléctricos y de gas

Técnico de termos en Tenerife: instalación y reparación de termos eléctricos y de gas

Un termo es un depósito con una resistencia dentro, y en el agua dura de esta isla eso lo convierte en un aparato con fecha de caducidad… salvo que se le cuide una pieza que casi nadie conoce. Te enviamos un técnico de termos en Tenerife, y esa pieza es de lo primero que mira.

Termo eléctrico blanco instalado en lo alto de la pared de un baño alicatado en gris y verde
La mayoría de los termos que fallan pueden repararse; el problema es cuando falla el depósito.

Diagnóstico

Qué significa cada síntoma

Un termo avisa de forma bastante clara. La pregunta clave no es «no hay agua caliente», sino si no calienta nada, si calienta poco o si el agua caliente se acaba enseguida. Las tres apuntan a componentes distintos.

Y hay un síntoma que no admite espera y que conviene distinguir del resto: si el termo gotea desde el propio depósito, no desde una conexión, ese aparato ha llegado al final. Un depósito perforado no se repara, y seguir usándolo es arriesgarse a una inundación.

Síntoma, causa más probable y orden de magnitud. Orientativo: la comprobación manda.
Síntoma Causa habitual Gravedad
No calienta nada Resistencia, termostato o alimentación Media
Calienta poco o tibio Cal sobre la resistencia o termostato bajo Baja
Te quedas sin agua caliente muy pronto Cal acumulada que resta volumen útil Media
Salta el diferencial al conectarlo Resistencia derivada a masa Media
La válvula de seguridad gotea Normal al calentar, o presión de red alta Baja
Gotea por el propio depósito Depósito perforado: sustituir Alta
Hace ruidos al calentar Cal desprendida en el fondo Baja
El agua sale con olor o turbia Ánodo agotado o sedimentos Media
Tarda muchísimo en recuperar Resistencia parcialmente incrustada Media

Sobre el goteo de la válvula de seguridad: que gotee un poco mientras el termo calienta es normal y esperable, porque el agua se dilata y esa válvula existe justo para liberar el exceso de presión. Lo que no es normal es que gotee de forma continua con el termo frío: eso apunta a presión de red alta o a una válvula deteriorada. Y nunca, bajo ningún concepto, hay que taponar esa salida.

Dinos si no calienta o si el agua caliente dura poco.

La primera suele ser resistencia o termostato; la segunda es cal ocupando el volumen del depósito. Son dos conversaciones distintas.

La pieza que nadie conoce

El ánodo de sacrificio: por qué decide la vida de tu termo

Si esta página sirve para algo, que sea para explicar esto. Dentro de tu termo hay una barra de magnesio que se corroe para que no se corroa el depósito. Por eso se llama ánodo de sacrificio: es una pieza que está diseñada para consumirse.

Cómo funciona

El agua caliente ataca electroquímicamente el acero del depósito. El ánodo, de un metal más reactivo, atrae esa corrosión hacia sí mismo. Mientras quede ánodo, el depósito está protegido. Cuando el ánodo se consume del todo, la corrosión pasa a atacar el acero, y ese es el principio del fin.

El problema

Casi nadie lo revisa. Un termo se instala y se olvida hasta que falla, y cuando falla por perforación del depósito ya no hay reparación posible: hay que comprar otro. Ese es el motivo real por el que muchos termos duran mucho menos de lo que deberían.

Cada cuánto revisarlo

Depende de la dureza del agua y del uso. Como referencia general, cada dos o tres años, y en zonas de agua especialmente dura conviene acortar ese plazo. Sustituirlo es una intervención sencilla y económica; sustituir el termo entero, no.

Y la limpieza de cal

En la misma operación se aprovecha para vaciar el depósito y retirar los sedimentos calcáreos del fondo, que son los que restan volumen útil y hacen ese ruido de piedras al calentar.

Grifo de ducha cromado sobre una pared de azulejo blanco
El ánodo se consume para proteger el depósito: revisarlo alarga años la vida del aparato.

La cuenta es sencilla y merece la pena hacerla: revisar el ánodo cada dos o tres años cuesta una fracción de lo que cuesta un termo nuevo con su instalación. Es, sin discusión, el mantenimiento más rentable de toda la casa en una isla con agua dura.

¿Cuándo revisaron por última vez el ánodo de tu termo?

Si la respuesta es «nunca» y el aparato tiene ya unos años, esa revisión es probablemente la mejor inversión que puedes hacer hoy.

Las averías reales

Lo que de verdad se rompe en un termo

La lista es corta porque el aparato es sencillo. Casi todo tiene arreglo salvo una cosa, y esa una cosa es la que hay que evitar que ocurra.

La resistencia

La avería número uno. Se cubre de cal hasta que deja de transmitir calor bien, trabaja sobrecalentada y termina cortándose o derivando a masa. El síntoma es agua tibia o directamente fría, o un diferencial que salta. Es una reparación normal y accesible.

El termostato

Regula la temperatura y corta cuando se alcanza. Si falla, el termo no calienta o calienta en exceso y dispara la protección térmica. Pieza económica y sustitución rápida.

La válvula de seguridad

Libera el exceso de presión al calentar. Con el tiempo se calcifica y deja de cerrar bien, o se agarrota. Nunca debe taponarse: es el elemento que impide que la presión suba sin control dentro del depósito.

Los sedimentos de cal

No son una avería, sino su origen. Se acumulan en el fondo, restan volumen útil de agua caliente y hacen que la resistencia trabaje envuelta en costra. Se retiran vaciando y limpiando el depósito.

El depósito perforado

La única avería sin solución. Cuando la corrosión atraviesa el acero, el termo gotea desde su propio cuerpo y hay que sustituirlo. Es exactamente lo que el ánodo estaba ahí para evitar.

En termos de gas

Se añaden el encendido, la sonda de llama y el conducto de evacuación. Aquí la revisión no es solo de funcionamiento: es de seguridad, y debe hacerla personal habilitado.

Si el agua caliente te dura cada vez menos, es cal.

Los sedimentos ocupan volumen que antes era agua. Vaciar y limpiar el depósito recupera capacidad sin cambiar nada.

Particularidades de la isla

Por qué un termo dura menos en Tenerife

De todos los aparatos de una vivienda, el termo es el que más directamente sufre la dureza del agua, porque su función es exactamente calentarla.

Un termo eléctrico en Arona o San Miguel de Abona pide revisar el ánodo de magnesio antes que uno en Los Realejos, porque el agua llega con más cal y la resistencia se cubre antes. En Vilaflor y las medianías altas hay un factor extra: en invierno el agua entra bastante más fría y el aparato trabaja más para el mismo servicio.

Agua dura, cal acelerada

Cuanto más caliente está el agua, más rápido precipita la cal. En un termo, eso significa resistencia incrustada y fondo lleno de sedimento en bastante menos tiempo del que tardaría en agua blanda. Es el factor dominante sobre todos los demás.

El ánodo se consume antes

La misma agua que deposita cal acelera el consumo del ánodo de sacrificio. Por eso aquí el plazo de revisión debe acortarse respecto a lo que recomendaría un manual pensado para la península.

Salitre en instalaciones exteriores

Muchos termos de la isla están en galerías, azoteas y cuartos semiabiertos. Ahí, además de la cal por dentro, hay corrosión por fuera: carcasa, conexiones y termostato sufren, y la vida útil se acorta por partida doble.

Temperatura ambiente favorable

Este factor juega a favor. Con temperaturas suaves todo el año, el agua de red entra menos fría que en la península y el termo necesita menos energía para alcanzar la temperatura de consigna. Es una de las pocas ventajas del clima en esta lista.

La consecuencia práctica es doble. Primero, revisa el ánodo: es lo que impide que la cal se convierta en un depósito perforado. Y segundo, si tu agua es especialmente dura, plantéate un descalcificador general: protege a la vez el termo, la lavadora y el lavavajillas, que son los tres aparatos que más sufren.

Elegir bien

Eléctrico, de gas o bomba de calor

Calentador solar de agua en un tejado contra un cielo despejado
El litraje se calcula por número de personas y por hábitos, no por el tamaño del hueco.

Si vas a sustituir el aparato, hay dos decisiones antes de mirar marcas: qué tecnología y qué capacidad.

Termo eléctrico de acumulación

El más común, sencillo y barato de instalar. Acumula agua caliente en un depósito. Su límite es que, una vez agotado, hay que esperar a que recupere. Es el que más sufre la cal, y el que más se beneficia del mantenimiento del ánodo.

Termo o calentador de gas

Calienta más rápido y con menor coste de energía, pero exige instalación de gas y evacuación de humos, con sus requisitos de seguridad y sus revisiones. No es una opción que se decida solo por precio.

Termo de bomba de calor

Extrae calor del aire ambiente en lugar de generarlo con una resistencia, y consume bastante menos. En esta isla trabaja en condiciones favorables durante todo el año, así que rinde mejor que en climas fríos. A cambio es más caro, más voluminoso y necesita un espacio ventilado.

La capacidad

Se calcula por número de personas y por hábitos, no por el hueco disponible. Un termo pequeño obliga a duchas cronometradas; uno excesivo mantiene caliente agua que nadie usa y desperdicia energía todo el día. Es un cálculo que merece la pena hacer bien antes de comprar.

Dinos cuántos sois y cómo os ducháis.

Con eso se calcula el litraje adecuado. Es la decisión que más determina si estarás cómodo o peleándote con el agua caliente cada mañana.

Antes de avisar

Lo que puedes comprobar sin herramientas

No hay agua caliente y no sabes si el problema es el termo o la instalación. Estas comprobaciones lo aclaran en pocos minutos y evitan un desplazamiento innecesario.

  1. Mira el cuadro eléctrico. El termo suele tener su propio magnetotérmico. Si ha saltado, ahí tienes el aviso, y si vuelve a saltar al rearmarlo hay una derivación real.
  2. Comprueba el piloto de encendido del aparato. Si no se ilumina, el problema es de alimentación, no del termo.
  3. Revisa el termostato. Se mueve solo con más facilidad de lo que parece, sobre todo si el mando es exterior y accesible.
  4. Espera el tiempo de recuperación. Un termo agotado necesita bastante rato para volver a calentar. Si acabas de gastar toda el agua, no es una avería.
  5. Si tienes tarifa con discriminación horaria, comprueba si el termo está programado para calentar solo en unas horas concretas.
  6. Mira si hay agua bajo el aparato y de dónde sale exactamente: de una conexión, de la válvula de seguridad o del cuerpo del depósito. Ese dato cambia todo el diagnóstico.
Resistencia eléctrica en espiral incandescente desprendiendo calor
Antes de nada conviene distinguir si falla el termo o si falla su alimentación.

Lo que no debes hacer: abrir la tapa del termostato con el aparato conectado, taponar la válvula de seguridad porque gotea, ni manipular nada del circuito de gas si tu termo es de ese tipo. Lo primero es un riesgo eléctrico real; lo segundo elimina la protección contra sobrepresión; y lo tercero exige personal habilitado por normativa.

Mira de dónde sale exactamente el agua.

De una tuerca, de la válvula o del propio cuerpo del termo. Es el dato que separa un apriete de cinco minutos de un aparato que hay que sustituir.

Ajustes que se notan

Temperatura, consumo y agua caliente disponible

Baño moderno con ducha y bidé revestido de azulejo negro
Cuanto más alta la consigna, más rápido se incrusta la resistencia en agua dura.

El termo es un aparato que puedes optimizar tú, y los dos ajustes que más importan tiran en direcciones opuestas. Merece la pena entender el equilibrio.

La temperatura de consigna

Ponerla muy alta tiene dos efectos: se consume más energía manteniéndola, y la cal precipita más deprisa, así que la resistencia se incrusta antes. A cambio, con más temperatura tienes más agua caliente útil, porque se mezcla con más fría en el grifo.

Ponerla demasiado baja ahorra, pero reduce el agua disponible y, por debajo de cierto umbral, deja de ser recomendable desde el punto de vista sanitario. El punto de equilibrio razonable está en una consigna intermedia, ni al mínimo ni al máximo.

Cuánta agua caliente tienes de verdad

Aquí hay un malentendido muy común: un termo de cien litros no da cien litros de ducha. Da más, porque el agua sale muy caliente y se mezcla con fría. Pero también da menos de lo que crees si el fondo está lleno de sedimento calcáreo, porque ese volumen ya no es agua.

La programación horaria

Si tienes tarifa con discriminación horaria, programar el termo para que caliente en las horas de menor precio es de los ajustes que más se notan en la factura, y no cuesta nada configurarlo.

Si notas que el agua caliente dura menos que antes, no es tu impresión.

Es sedimento ocupando litros del depósito. Vaciarlo y limpiarlo recupera esa capacidad.

Que dure más

Mantenimiento de un termo en agua dura

Aquí el mantenimiento no es una recomendación genérica: es lo que decide si tu termo dura seis años o quince. Y todo gira alrededor de dos operaciones.

  1. Revisa y sustituye el ánodo de sacrificio cada dos o tres años, y con más frecuencia si tu agua es especialmente dura. Es la medida que evita la única avería sin reparación posible.
  2. Vacía y limpia el depósito en la misma operación, retirando el sedimento calcáreo del fondo. Recupera volumen útil y evita que la resistencia trabaje envuelta en costra.
  3. Comprueba la válvula de seguridad. Debe poder abrirse y cerrarse; si está agarrotada por la cal, hay que sustituirla.
  4. Ajusta la consigna a un valor intermedio. Ni al máximo, que acelera la cal y el consumo, ni tan bajo que resulte insuficiente.
  5. Revisa las conexiones de entrada y salida en busca de humedad o de óxido, sobre todo si el termo está en una galería expuesta.
  6. Si te vas una temporada larga, apágalo y, si son muchos meses, plantéate vaciarlo: mantener agua caliente para nadie es gasto puro.
  7. Protégelo del salitre si está en el exterior. Una carcasa expuesta a brisa marina se corroe por fuera además de por dentro.

Un detalle sobre el vaciado: hay que hacerlo con el aparato desconectado eléctricamente y con la entrada de agua cerrada. Un termo que se queda sin agua con la resistencia conectada se destruye en segundos. Es la razón por la que esta operación, siendo sencilla, conviene que la haga alguien que sepa el orden correcto.

Revisión de ánodo y limpieza de cal en una sola visita.

Es el mantenimiento que más años añade a este aparato, y cuesta una fracción de lo que cuesta sustituirlo.

Uso intensivo

Agua caliente en alojamientos y comunidades

En un apartamento turístico o en una casa con mucha rotación, el agua caliente es lo primero que se nota y lo primero de lo que se queja un huésped. Y el patrón de uso no se parece al doméstico.

El problema del pico

En una vivienda, las duchas se reparten a lo largo del día. En un alojamiento, todos los huéspedes se duchan en la misma franja horaria, así que el termo se agota de golpe y no tiene tiempo de recuperar. Ese es el motivo real de la mayoría de quejas por «no hay agua caliente», y no una avería.

Dimensionar de más

Aquí la regla cambia: en alojamiento conviene un termo con capacidad de sobra, no ajustada. El sobrecoste de unos litros de más es mínimo frente a una valoración negativa por una ducha fría.

La cal se acelera

Con más ciclos de calentamiento al día, la incrustación avanza más rápido. En estos casos el mantenimiento del ánodo y la limpieza de sedimentos deben hacerse con más frecuencia que en una vivienda normal.

Revisión entre temporadas

Es el momento lógico: con el alojamiento vacío se puede vaciar el depósito, revisar el ánodo y comprobar la válvula sin molestar a nadie. Y evita que la avería llegue con el apartamento ocupado.

Baño con mampara de cristal, lavadora y lavabo de líneas actuales
La válvula de seguridad se calcifica con el tiempo: comprobarla forma parte del mantenimiento.

¿Es para una vivienda o para un alojamiento?

El litraje recomendado y la frecuencia de mantenimiento cambian por completo entre los dos casos.

A evitar

Los seis errores que acortan la vida de un termo

  1. No revisar nunca el ánodo. Es el error que convierte un aparato reparable en uno que hay que tirar. La corrosión del depósito no tiene marcha atrás.
  2. Taponar la válvula de seguridad porque gotea. Esa válvula es una protección contra sobrepresión. Anularla es peligroso, sin matices.
  3. Poner la consigna al máximo. Acelera la incrustación de la resistencia y dispara el consumo, sin dar tanta más agua útil como se cree.
  4. Ignorar el ruido de piedras al calentar. Es sedimento calcáreo en el fondo. Avisa de que hay que vaciar y limpiar antes de que la resistencia se rinda.
  5. Levantar el diferencial cada vez que salta. Si salta al conectar el termo, hay una derivación real y hay que atenderla, no forzarla.
  6. Instalarlo a la intemperie sin protección. Salitre y sol degradan carcasa, conexiones y termostato, y suman corrosión externa a la que ya viene por dentro.

Y un séptimo error, de instalación: colgar un termo lleno de una pared que no aguanta. Un aparato de cierta capacidad pesa mucho cuando está lleno de agua, y la tabiquería hueca necesita anclaje específico. Es un fallo poco frecuente pero de consecuencias graves cuando ocurre.

Si oyes ruido de piedras al calentar, toca limpieza.

Es sedimento calcáreo, y avisa con tiempo antes de que la resistencia se corte. Atenderlo entonces sale mucho más barato.

Ventajas

Ventajas de un mantenimiento centrado en el ánodo

  1. Se revisa el ánodo, no solo la avería. Es lo que evita que un termo reparable se convierta en un depósito perforado sin solución.
  2. Limpieza de sedimentos en la misma operación, que recupera volumen útil de agua caliente sin sustituir nada.
  3. Primero el precio y después la reparación, y en la factura aparece qué recambio se ha empleado.
  4. Se comprueba la válvula de seguridad, que es el elemento de protección del aparato y el que más se descuida.
  5. Se distingue de dónde sale el agua: una conexión, la válvula o el depósito. Solo la tercera obliga a sustituir.
  6. Criterio local: agua dura por dentro y salitre por fuera son las dos causas que explican por qué aquí duran menos.

Pide revisión de ánodo aunque el termo funcione bien.

Es exactamente el momento correcto para hacerla: cuando todavía queda depósito que proteger.

Por qué elegirnos

Por qué llamarnos por tu termo en Tenerife

El ánodo, antes que nada

Es la pieza que decide si el aparato llegará a viejo, y la que prácticamente nadie revisa. Mejor cambiar un ánodo cada tres años que un termo entero cada seis.

Sabrás cuándo el termo ya no tiene arreglo

Si el depósito está perforado, no hay reparación posible y el técnico lo dice de inmediato, sin cobrar un diagnóstico largo para llegar a la misma conclusión. Ese aparato hay que sustituirlo.

La consigna se ajusta con criterio

Ni al máximo, que acelera la cal y el gasto, ni tan bajo que resulte insuficiente. Es un ajuste de un minuto que afecta al consumo de todo el año.

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El agua caliente sanitaria toca fontanería, electricidad y, cuando es de gas, instalación habilitada. Todo se coordina desde la misma casa.

Y si quieres producir el agua caliente con energía propia, tiene mucho sentido estudiar la instalación de placas solares en Tenerife: el termo es una de las cargas que mejor encaja con el autoconsumo.

Dudas frecuentes

Lo que más se pregunta en Tenerife sobre termos

Mi termo no calienta, ¿qué puede ser?

Las tres causas habituales son la resistencia, el termostato y un problema de alimentación eléctrica. Antes de avisar, mira el cuadro: si el magnetotérmico del termo ha saltado, ahí tienes la pista. Si al rearmarlo vuelve a saltar, hay una derivación —normalmente la resistencia— y conviene dejarlo desconectado.

Si el aparato tiene corriente y el piloto se enciende pero el agua sale fría, lo más probable es la resistencia, y en esta isla casi siempre por culpa de la cal acumulada sobre ella.

¿Qué es el ánodo de sacrificio y por qué importa tanto?

Es una barra de magnesio dentro del depósito que se corroe para que no se corroa el acero. Mientras quede ánodo, el depósito está protegido; cuando se consume, la corrosión empieza a atacar el propio termo y acaba perforándolo. Y un depósito perforado no se repara: hay que sustituir el aparato.

Conviene revisarlo cada dos o tres años, y más a menudo en agua muy dura. Es, con diferencia, el mantenimiento más rentable de este electrodoméstico.

El agua caliente me dura cada vez menos

Es sedimento calcáreo ocupando el fondo del depósito. Ese volumen antes era agua y ahora es cal, así que literalmente tienes menos litros disponibles. Además, la resistencia queda parcialmente envuelta y calienta peor. Se resuelve vaciando y limpiando el depósito, y es una intervención que recupera capacidad sin sustituir nada.

Gotea agua por la válvula, ¿es normal?

Depende de cuándo. Que gotee un poco mientras el termo está calentando es completamente normal: el agua se dilata y esa válvula existe para liberar el exceso de presión. Lo que no es normal es que gotee de forma continua con el aparato frío, lo que apunta a presión de red elevada o a una válvula calcificada. Y en ningún caso hay que taponarla: es una protección de seguridad.

Mi termo gotea por abajo, ¿tiene arreglo?

Depende de por dónde exactamente. Si el agua sale de una conexión o de una tuerca, suele resolverse apretando o sustituyendo una junta. Si sale de la válvula, se cambia la válvula. Pero si el agua brota del propio cuerpo del depósito, ese termo ha llegado al final: el acero está perforado por corrosión y no existe reparación. Conviene sustituirlo pronto, porque una perforación va a más y puede acabar en inundación.

¿A qué temperatura debo poner el termostato?

A un valor intermedio, ni al mínimo ni al máximo. Ponerlo muy alto acelera la precipitación de cal sobre la resistencia y dispara el consumo; ponerlo demasiado bajo reduce el agua disponible y, por debajo de cierto umbral, deja de ser recomendable sanitariamente. Si además tienes tarifa con discriminación horaria, programar el calentamiento en las horas más baratas se nota bastante en la factura.

¿Cuántos litros necesito?

Se calcula por número de personas y por hábitos, no por el hueco disponible. Un termo corto obliga a duchas cronometradas; uno excesivo mantiene caliente agua que nadie usa y gasta energía todo el día. Un apunte útil: un termo de cien litros da bastante más de cien litros de ducha, porque el agua sale muy caliente y se mezcla con fría en el grifo. Y en alojamiento turístico conviene dimensionar de sobra, porque todos los huéspedes se duchan a la vez.

¿Merece la pena reparar un termo o comprar otro?

Reparar, casi siempre, salvo en un caso. Resistencia, termostato, válvula de seguridad y limpieza de sedimentos son intervenciones asequibles que devuelven el aparato a su funcionamiento normal. La única excepción es el depósito perforado, que no admite reparación de ningún tipo. Por eso insistimos tanto en el ánodo: es lo que decide si tu avería será de las baratas o de las que obligan a comprar.

¿Puedo instalar el termo yo mismo?

Un termo eléctrico lleno pesa bastante, así que lo primero es el anclaje: en tabiquería hueca hace falta fijación específica. Después está la conexión eléctrica con su protección y la hidráulica con su válvula de seguridad correctamente montada. Y si el termo es de gas, la instalación exige personal habilitado por normativa, sin excepciones: ahí no hay margen para el bricolaje.

¿Un termo de bomba de calor merece la pena en Tenerife?

Rinde especialmente bien aquí, sí. Extrae calor del aire ambiente en lugar de generarlo con una resistencia, y como la temperatura ambiente de esta isla es suave todo el año, trabaja en condiciones favorables a diferencia de lo que ocurre en climas fríos. Consume bastante menos. A cambio cuesta más, ocupa más espacio y necesita una ubicación ventilada, así que no encaja en cualquier hueco.

¿Tu caso no aparece aquí?

Cuéntanos si no calienta, si calienta poco o si pierde agua, y de dónde sale. Con eso el diagnóstico previo suele ser bastante certero.

Precios

Precios orientativos de termos en Tenerife

La tabla separa las reparaciones, el mantenimiento preventivo y la sustitución completa. Merece la pena mirar la línea del ánodo y compararla con la del termo nuevo: esa comparación es todo el argumento de esta página.

En estos rangos ya está contado el recambio junto con la mano de obra, en jornada ordinaria.

Horquillas orientativas de mercado, sin IGIC. No constituyen oferta ni presupuesto.
Concepto Horquilla orientativa Qué hace variar el precio
Desplazamiento con diagnóstico 35 – 60 € Zona de la isla y horario
Revisión y sustitución del ánodo 70 – 150 € Capacidad del termo y accesibilidad
Vaciado y limpieza de sedimentos 80 – 160 € Volumen del depósito y grado de cal
Sustitución de resistencia 100 – 220 € Tipo de resistencia y litraje
Sustitución de termostato 70 – 150 € Modelo y acceso
Válvula de seguridad 60 – 130 € Estado de las conexiones
Reparación de fuga en conexiones 60 – 140 € Accesibilidad y piezas a reponer
Instalación de termo eléctrico nuevo 120 – 280 € de mano de obra Anclaje, altura y adaptación de tomas
Termo eléctrico instalado, capacidad media 350 – 700 € Litraje, gama y trabajo de instalación
Termo de bomba de calor instalado 1.200 – 2.500 € Capacidad y adecuación del espacio
Revisión de termo de gas 80 – 160 € Incluye comprobación de evacuación
Retirada del aparato antiguo 30 – 70 € Acceso y gestión del residuo

Aviso importante. Lo anterior son órdenes de magnitud del mercado en jornada normal, sin IGIC —el impuesto que se aplica en Canarias— y publicadas para que puedas valorar si una oferta es razonable. No son una oferta ni comprometen precio. Compara dos líneas de esta tabla antes de decidir: la de revisión del ánodo y la de termo nuevo instalado. Hacer la primera cada dos o tres años es lo que evita llegar a la segunda antes de tiempo.

Quién hace el trabajo. Prime Services, marca de Rapid Services Enterprise, S.L., recibe tu aviso y lo asigna a un profesional colaborador de la zona, con seguro de responsabilidad civil y las habilitaciones de su oficio. El profesional te presupuesta antes de empezar, hace el trabajo, te lo factura y responde de su garantía.

Solicita la revisión de ánodo y limpieza de tu termo.

Es una sola visita, cuesta una fracción de un aparato nuevo y es lo que decide cuántos años más te va a durar.

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