Isla de Tenerife · Frigoríficos y congeladores

Técnico de neveras en Tenerife: reparación de frigoríficos y congeladores

Es el único electrodoméstico que trabaja las veinticuatro horas del año, y también el que más avisos genera. Te ponemos en manos de un técnico de neveras en Tenerife que llega con una idea clara: un frigorífico que no enfría casi nunca tiene el compresor roto, aunque sea lo primero que todo el mundo teme.

Mujer sonriente usando el móvil mientras ordena el frigorífico
La mayoría de las averías de frío se resuelven en la propia cocina, sin llevarse el aparato.

Diagnóstico

Qué te está diciendo tu frigorífico

Antes de que llegue nadie puedes acotar bastante el problema, y ese dato acorta el diagnóstico a la mitad. La pregunta clave no es «¿enfría?», sino qué zona enfría y cuál no, porque en un frigorífico moderno casi todo el frío se genera en el congelador y se reparte al frigorífico con un ventilador.

De ahí sale la comprobación más útil de esta página: si el congelador congela pero el frigorífico está templado, el circuito de frío funciona. Lo que falla es el reparto: ventilador, desescarche o una obstrucción de hielo. Es una reparación de las económicas, no de las caras.

Síntoma, causa más probable y orden de magnitud. Orientativo: la comprobación manda.
Síntoma Causa habitual Gravedad
Congela bien pero no enfría abajo Ventilador o desescarche bloqueado Baja
No enfría en ninguna zona y el motor no suena Termostato, placa o relé de arranque Media
El motor suena continuamente y no enfría Pérdida de gas o compresor Alta
Escarcha excesiva en el congelador Junta de la puerta o resistencia de desescarche Baja
Agua en la base del frigorífico Desagüe de desescarche obstruido Baja
Enfría demasiado y congela la verdura Termostato o sonda desajustada Baja
Hace ruidos nuevos e intermitentes Ventilador rozando hielo o apoyo suelto Media
La puerta no cierra sola o queda holgura Goma vencida o aparato desnivelado Baja

La prueba del billete, que puedes hacer ahora mismo: cierra la puerta con un billete a medias dentro y tira de él. Si sale sin ninguna resistencia, la goma ya no sella. Ese fallo por sí solo dispara el consumo, genera escarcha y hace que el compresor no pare nunca. Cambiarla es de las reparaciones más baratas que existen.

Dinos qué zona enfría y cuál no.

Ese único dato separa una avería de treinta euros de una de trescientos, y permite al técnico llegar con la pieza correcta desde el primer viaje.

Las averías reales

Lo que de verdad se rompe en un frigorífico

Después de miles de avisos, el reparto es sorprendentemente estable. El compresor —lo que todo el mundo teme— es minoría; la mayoría son piezas mucho más asequibles.

El ventilador del evaporador

Es el que reparte el frío del congelador al frigorífico. Cuando se agarrota o se le rompe el aspa, el congelador sigue funcionando y el frigorífico se queda templado. Es la avería número uno en aparatos de dos zonas y una reparación rápida.

El sistema de desescarche

Resistencia, sonda o temporizador. Si falla, el hielo se acumula sobre el evaporador hasta bloquear el paso del aire. El síntoma es idéntico al del ventilador, así que hay que distinguirlos con el aparato abierto.

La junta de la puerta

Se endurece y pierde el cierre con los años. Entra aire húmedo, se forma escarcha y el motor trabaja sin descanso. Barata de sustituir y con un efecto inmediato en el consumo.

El desagüe del desescarche

Un tubito que se obstruye con restos y hace que el agua acabe en el cajón de la verdura o en el suelo. Se desatasca en minutos y explica muchísimos avisos por «pérdida de agua».

Termostato, sonda y placa

Cuando el aparato no arranca o mantiene una temperatura absurda. En modelos con electrónica, el módulo de control es la parte cara, y es donde el salitre y la humedad de la isla hacen más daño.

Cocina moderna con un frigorífico negro y un gran ventanal
Un frigorífico templado con el congelador correcto es un problema de reparto, no de frío.

Sobre la pérdida de gas refrigerante: es la avería que peor pronóstico tiene. No existe el «rellenado» sin más, porque un circuito estanco no consume gas: si falta, hay una fuga que hay que localizar y soldar. En aparatos antiguos, ese trabajo se acerca al valor de un frigorífico nuevo, y el técnico te lo explica con la cuenta hecha antes de que decidas.

Antes de tirar la nevera, deja que la vea un técnico.

Cuatro de las cinco averías más frecuentes son piezas de precio contenido. Solo la pérdida de gas y el compresor cambian el escenario.

Cada tipo, lo suyo

Combi, americano, no frost y congelador vertical

No todos los frigoríficos fallan igual. El tipo condiciona qué se rompe, cuánto cuesta y hasta si merece la pena repararlo.

Combi de dos puertas

El más común. Su punto débil es el ventilador y el desescarche, precisamente porque el frío del congelador tiene que llegar al frigorífico. Cuando alguien dice «la parte de abajo no enfría», casi siempre es uno de esos dos.

Americano o side by side

Añade dispensador de agua y hielo, y con él electroválvulas, filtros y conducciones que en esta isla sufren mucho por la cal. Buena parte de sus avisos no son de frío: son del circuito de agua, y se resuelven bien.

No frost

Evita la escarcha con aire forzado y ciclos de desescarche. Justamente por eso depende por completo del ventilador y de la resistencia: si uno falla, el aparato se comporta como si hubiera perdido el frío, cuando no es así.

Congelador vertical o arcón

Mecánicamente más simples y con menos que romper. Su avería típica es el termostato y, en arcones antiguos, el cierre de la tapa. Suelen durar muchos años y casi siempre compensa repararlos.

Una nota importante para los encastrados o integrados: aquí reparar gana con mucho margen. Sustituir uno no es comprar un aparato, es comprar un aparato de medidas exactas y, muy a menudo, ajustar el mueble. Esa suma cambia por completo la comparación frente a la reparación.

Dinos qué tipo de frigorífico tienes.

Combi, americano o integrado no fallan por lo mismo ni cuestan lo mismo de reparar. Con ese dato el diagnóstico previo es mucho más certero.

Particularidades de la isla

Por qué una nevera sufre más en Tenerife

El frío es el aparato que más acusa las condiciones locales, porque trabaja sin parar y contra la temperatura ambiente. Cuatro factores explican casi todo.

Un frigorífico en El Médano acumula polvo de calima en el condensador mucho antes que uno en Tacoronte, y en Los Cristianos el aparato de un apartamento turístico abre y cierra el triple de veces que el de una vivienda. En la medianía de La Victoria de Acentejo el problema es otro: la humedad, que oxida la bandeja de desagüe y termina goteando dentro.

Calor sostenido, sin invierno

En la península el frigorífico descansa varios meses al año. Aquí trabaja a un ritmo alto los doce meses, y en el sur más todavía. El compresor acumula muchísimas más horas de funcionamiento, y eso se nota en la vida útil.

Calima y condensador

El polvo fino se pega a la rejilla trasera y le impide disipar el calor. Un condensador sucio hace que el aparato enfríe peor y consuma más, y es la causa silenciosa de muchos compresores forzados. Limpiarlo es cuestión de minutos.

Humedad ambiental

Cada vez que abres la puerta entra aire cargado de humedad que se convierte en escarcha. En el norte húmedo, un frigorífico con la junta algo vencida acumula hielo a una velocidad que sorprende a quien viene de fuera.

Salitre en cocinas abiertas

En costa, la brisa alcanza la parte trasera del aparato y ataca la electrónica y la tornillería. Es la razón por la que en primera línea aparecen más fallos de placa de los que corresponderían a la edad del frigorífico.

De todo esto sale la recomendación más rentable de esta página: separa el frigorífico de la pared unos centímetros y aspira la rejilla trasera dos veces al año. Cuesta cero euros, baja el consumo y alarga la vida del compresor, que es la única pieza cuya rotura obliga de verdad a plantearse un aparato nuevo.

La decisión

Reparar la nevera o comprar otra

Mujer en pijama mirando el frigorífico en una cocina acogedora con luz cálida
El compresor es la única pieza cuya rotura cambia de verdad la decisión.

En frío, la respuesta depende casi por completo de qué pieza ha fallado, mucho más que de la edad del aparato. Un frigorífico de doce años con el ventilador roto merece la pena repararlo; uno de seis con el compresor gripado, casi nunca.

Repara sin dudarlo

Ventilador, resistencia de desescarche, sonda, termostato, junta de puerta, desagüe obstruido y bisagras. Son piezas de coste contenido y devuelven el aparato a su estado normal durante años.

Piénsalo bien

Placa electrónica en un aparato ya mayor, y cualquier avería en un frigorífico que ya haya pasado por el taller dos veces. Aquí el gasto tiende a no terminar.

Sustituye

Compresor gripado o fuga de gas en el circuito interior de un aparato de más de diez años. La reparación se acerca demasiado al precio de uno nuevo, y encima uno nuevo consume bastante menos.

El consumo, que casi nadie calcula

Un frigorífico funciona todo el día, todos los días. La diferencia de consumo entre uno de quince años y uno actual es real y se acumula mes a mes. En este aparato concreto —y en el aire acondicionado— ese factor sí debe entrar en la cuenta.

La cuenta, hecha con los dos escenarios.

Coste de la reparación, vida esperable después y diferencia de consumo frente a uno nuevo. Con eso decides tú, con los números delante.

Antes de avisar

Seis comprobaciones que puedes hacer en cinco minutos

Una parte de los avisos de frío se resuelven sin técnico. Merece la pena repasar esta lista antes de llamar a nadie, porque a veces el frigorífico está perfectamente y lo que falla es otra cosa.

  1. Mira si la luz interior se enciende. Si no lo hace y el aparato está mudo, el problema puede ser el enchufe o el magnetotérmico, no el frigorífico.
  2. Comprueba el mando de temperatura. Se mueve solo con más facilidad de la que parece, sobre todo al colocar la compra en aparatos con rueda interior.
  3. Revisa que no haya nada bloqueando la rejilla interior del fondo del congelador. Un paquete apoyado ahí corta el paso del aire hacia el frigorífico.
  4. Escucha si el motor arranca. Si suena y enfría a ratos, la avería es distinta de si está completamente en silencio.
  5. Haz la prueba del billete en la goma de las dos puertas. Es la causa de escarcha más frecuente y la más barata de resolver.
  6. Separa el aparato de la pared y mira la rejilla trasera. Si está cubierta de polvo, aspírala: puede ser exactamente el motivo de que enfríe mal.
Cocina luminosa de diseño minimalista con electrodomésticos integrados
La goma de la puerta explica una parte enorme de la escarcha y del exceso de consumo.

Un aviso importante si vas a mover el frigorífico: al recolocarlo, déjalo reposar de pie unas horas antes de enchufarlo. Si se ha tumbado o inclinado mucho, el aceite del compresor necesita volver a su sitio; arrancarlo antes de tiempo es una de las formas más rápidas de estropear un aparato que estaba sano.

¿Ya lo has comprobado todo y sigue igual?

Si ya has intentado algo por tu cuenta, dilo: cada comprobación descartada acorta el diagnóstico y aumenta las probabilidades de resolverlo en una sola visita.

La emergencia

Se ha estropeado y tienes la compra dentro

Mujer abriendo la nevera para sacar alimentos en una cocina acogedora
Con el congelador parado, cada apertura de puerta acorta el margen que te queda.

Es la situación que convierte una avería en una urgencia. Y hay una regla que casi nadie conoce y que salva mucha comida: un congelador lleno y cerrado aguanta bastante más de lo que la gente supone, mientras que uno medio vacío pierde el frío mucho antes.

Qué hacer en las primeras horas

  • No abras la puerta. Cada apertura sustituye aire frío por aire ambiente y acorta el margen de forma notable.
  • Llena los huecos del congelador con botellas de agua o con periódico arrugado. La masa fría se conserva mejor que el aire.
  • Agrupa la comida en el centro y cubre con mantas o toallas, que actúan como aislante temporal.
  • Traslada lo más delicado —pescado, carne picada, preparados— a un vecino o a una nevera portátil si vas a estar más de un día.

Qué se puede recongelar y qué no

La regla general es que si el producto conserva cristales de hielo y está frío al tacto, se puede volver a congelar. Si se ha descongelado por completo y ha estado a temperatura ambiente, no debe recongelarse: hay que cocinarlo de inmediato o desecharlo. Con carne picada, pescado y platos preparados conviene ser especialmente estricto.

Y en verano, con más motivo

En el sur de la isla, con temperaturas altas sostenidas, el margen se reduce de forma apreciable frente a lo que sería en un clima templado. Por eso, ante una avería de frío en agosto, la prioridad es atenderla el mismo día siempre que sea posible.

Si tienes el congelador lleno, dínoslo al avisar.

Cambia la prioridad del aviso. No es lo mismo un frigorífico que enfría regular que uno parado con la compra de la semana dentro.

Que dure más

Mantenimiento: lo que alarga la vida de un frigorífico

De todos los electrodomésticos, el frigorífico es el que más recompensa un mantenimiento mínimo, porque cualquier sobreesfuerzo se multiplica por las veinticuatro horas que trabaja cada día.

  1. Aspira el condensador trasero dos veces al año, y una más después de cada calima fuerte. Es la medida que más impacto tiene sobre el consumo y sobre la vida del compresor.
  2. Deja unos centímetros de separación con la pared y con los muebles laterales. Un aparato encajado sin holgura no disipa y trabaja permanentemente forzado.
  3. Limpia las gomas con agua templada y revísalas con la prueba del billete cada pocos meses.
  4. Comprueba el desagüe interior del desescarche, ese agujerito del fondo. Si se obstruye, el agua acaba en los cajones.
  5. No lo pongas junto al horno ni al sol directo. Cada grado de más en el ambiente es trabajo extra permanente para el compresor.
  6. Deja enfriar la comida caliente antes de meterla y no lo llenes hasta arriba: el aire tiene que circular por dentro.
  7. Nivélalo. Un frigorífico inclinado tiene puertas que no cierran solas y hace vibrar el compresor.

Sobre la temperatura, un ajuste que la mayoría tiene mal: la referencia habitual es en torno a cuatro o cinco grados en el frigorífico y dieciocho bajo cero en el congelador. Ponerlo más frío no conserva mejor: solo consume más y congela la verdura del cajón inferior.

Aprovecha la visita para revisar todo lo demás.

Si el técnico va a tu casa por el frigorífico, puede mirar de paso el resto de aparatos. Sale mucho mejor que cuatro desplazamientos a lo largo del año.

Uso intensivo

Frío en negocios y en alquiler vacacional

Un frigorífico en un apartamento turístico o en un pequeño comercio no se parece al de una casa: se abre muchas más veces, se llena de golpe y a menudo está en un espacio con peor ventilación.

Alquiler vacacional

El patrón es muy característico: el aparato pasa unas horas vacío entre huéspedes y de pronto recibe la compra completa de una familia. Esos picos de carga exigen un frigorífico en buen estado, con las gomas correctas y el condensador limpio, o el frío no llega a recuperarse.

Y hay una consecuencia práctica: un frigorífico que no enfría bien el día de entrada del huésped se convierte en una mala valoración inmediata. Por eso en estos casos la revisión preventiva entre temporadas compensa con claridad.

Comercio y hostelería

Aquí una avería no es solo la reparación: es pérdida de género, y a veces mucho mayor que el coste del arreglo. La prioridad cambia por completo, y a menudo lo correcto es una solución provisional que mantenga el frío mientras llega la pieza definitiva.

Para equipos de mayor tamaño —armarios, expositores y cámaras— el trabajo entra en el terreno de las cámaras frigoríficas en Tenerife, con su propia normativa y su propio mantenimiento.

Cocina minimalista con muebles de madera y electrodomésticos de líneas limpias
En uso intensivo, el condensador limpio y las gomas en buen estado dejan de ser un detalle.

¿Es para una vivienda, un apartamento turístico o un negocio?

Menciónalo cuando nos escribas: hay averías de frío que no admiten espera y otras que sí, y eso determina cómo organizamos la visita.

A evitar

Los seis errores que acaban con un frigorífico

  1. Rascar el hielo con un cuchillo. El evaporador es de aluminio blando y un pinchazo provoca fuga de gas, que es justo la avería que convierte una reparación barata en un aparato nuevo.
  2. Enchufarlo nada más moverlo. Si se ha inclinado, el aceite del compresor necesita horas para volver a su sitio. Arrancarlo antes puede gripar el motor.
  3. Encajarlo sin holgura en el mueble. Sin espacio para disipar, el compresor trabaja forzado de forma permanente y su vida útil se acorta.
  4. Bajar el termostato al máximo «por si acaso». No conserva mejor: solo consume más y congela lo que no debe.
  5. Ignorar la escarcha. Es el aviso de que entra aire húmedo. Detrás hay una goma vencida o un desescarche que ha dejado de funcionar.
  6. Meter comida caliente y llenarlo hasta el techo. El aire tiene que circular; sin circulación hay zonas que sencillamente no se enfrían.

Y un séptimo, muy propio de las viviendas de esta isla: poner el frigorífico en una galería o terraza cerrada al sol. Con temperatura ambiente alta, el aparato no consigue disipar y trabaja al límite todo el día. Si no hay alternativa, al menos conviene protegerlo del sol directo y garantizar ventilación por detrás.

Si ves escarcha, no esperes a que deje de enfriar.

Es el aviso previo. Atenderlo cuesta una fracción de lo que cuesta la avería que llega después.

Ventajas

Ventajas de reparar el frío con diagnóstico

  1. Se distingue el reparto del frío de la generación del frío. Es la diferencia entre una pieza asequible y una reparación mayor, y se determina antes de presupuestar.
  2. El importe se dice antes de tocar el aparato, con la pieza concreta y su referencia detalladas en la factura.
  3. Un aviso claro cuando no compensa. Con compresor gripado o fuga de gas en un aparato antiguo, la cuenta se hace delante de ti.
  4. Se revisa la instalación además del aparato: enchufe, tensión y ventilación del hueco, que explican bastantes avisos.
  5. Criterio local en el diagnóstico: calima en el condensador, humedad en la escarcha y salitre en la electrónica.
  6. Prioridad ajustada a la situación: no es lo mismo un frigorífico que enfría regular que uno parado con el congelador lleno.

Pide diagnóstico antes de decidir nada.

Muchos frigoríficos que se dan por perdidos tienen una avería de las baratas. Comprobarlo cuesta muy poco.

Por qué elegirnos

Por qué confiarnos tu frigorífico en Tenerife

El compresor no se da por muerto sin comprobarlo

Es el diagnóstico fácil y el que más factura, y muy a menudo es incorrecto. Un frigorífico que no enfría tiene cinco causas mucho más probables, y se descartan una por una antes de hablar del motor.

El frío y su reparto, por separado

Que el congelador funcione y el frigorífico no es la pista más valiosa que existe en este aparato. Preguntarlo por teléfono hace que el profesional llegue con la pieza correcta y lo resuelva en una sola visita.

Aviso claro si va a volver a pasar

Si el condensador está cegado, si el hueco no ventila o si el aparato está al sol, quien repara te lo dice aunque no forme parte de la reparación. Es lo que evita otra visita en seis meses.

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El frío es una familia entera, y a veces el problema del frigorífico no está en el frigorífico. Todo se coordina desde la misma casa.

Y si el frigorífico es integrado y el hueco del mueble ya no encaja, lo ajustan los carpinteros en Tenerife.

Dudas frecuentes

Lo que más se pregunta en Tenerife sobre reparar la nevera

¿Cuánto cuesta reparar una nevera en Tenerife?

Depende por completo de la pieza que haya fallado, y en la tabla del final tienes las horquillas por tipo de avería. Un ventilador, un termostato o una goma de puerta están en la parte baja; una fuga de gas o un compresor, en la alta, y ahí es donde hay que replantearse si compensa.

La buena noticia es que las cinco averías más frecuentes son de las económicas. El compresor, que es lo que todo el mundo teme al descolgar el teléfono, aparece en una minoría de los avisos.

El congelador congela pero el frigorífico no enfría, ¿qué es?

Es la consulta más repetida y tiene buena respuesta: el circuito de frío funciona. Lo que falla es el reparto de ese frío hacia la zona del frigorífico. Las dos causas habituales son el ventilador del evaporador y el sistema de desescarche, que al bloquearse con hielo corta el paso del aire. Ambas son reparaciones de coste contenido, no de las que obligan a cambiar de aparato.

¿Por qué se me acumula tanta escarcha?

Porque entra aire húmedo. Las dos causas son la goma de la puerta, que se endurece y deja de sellar, y el sistema de desescarche cuando deja de hacer su ciclo. Haz la prueba del billete: si sale sin resistencia, la goma es la culpable. En el norte húmedo de la isla este problema aparece antes y con más intensidad que en el sur.

Hay agua en el fondo del frigorífico, ¿es grave?

Casi nunca. Lo habitual es que el desagüe del desescarche esté obstruido: es un agujerito en la pared del fondo por el que sale el agua del deshielo, y se tapona con restos. Se desatasca en minutos. Solo si el agua aparece por debajo del aparato y no dentro conviene mirar otras causas, como el recipiente de evaporación.

¿Se puede recargar el gas de la nevera?

No de la forma en que la gente lo entiende. Un circuito de frío es estanco: no consume gas con el uso. Si falta refrigerante es porque hay una fuga, y rellenarlo sin localizarla y soldarla solo compra unas semanas. Ese trabajo es laborioso y, en aparatos de más de diez años, suele acercarse demasiado al precio de un frigorífico nuevo. Tendrás la cuenta antes de que decidas.

¿Merece la pena reparar un frigorífico de diez años?

Depende de la pieza, no de la edad. Con un ventilador, una sonda, un termostato o una goma, sí, claramente, y más si el aparato es de gama media o alta o está encastrado. Con un compresor gripado o una fuga de gas, casi nunca: la reparación se acerca al precio de uno nuevo y además uno actual consume bastante menos, en un aparato que funciona las veinticuatro horas.

¿Qué temperatura debo poner?

La referencia habitual es en torno a cuatro o cinco grados en el frigorífico y dieciocho bajo cero en el congelador. Poner el termostato al máximo no conserva mejor los alimentos: solo dispara el consumo y acaba congelando la verdura del cajón inferior. Si notas que necesitas subirlo cada poco para mantener el frío, eso sí es señal de que algo no va bien.

Se me ha estropeado y tengo el congelador lleno, ¿qué hago?

Lo primero, no abrir la puerta: cada apertura acorta mucho el margen. Rellena los huecos con botellas de agua o papel arrugado, porque la masa fría se conserva mejor que el aire, y cubre con mantas. En cuanto a los alimentos, si conservan cristales de hielo y están fríos al tacto se pueden recongelar; si se han descongelado del todo, hay que cocinarlos de inmediato o desecharlos. Avísanos indicando que tienes género dentro, porque cambia la prioridad.

¿Por qué hace ruido mi nevera?

Hay ruidos normales y ruidos que avisan. El borboteo del refrigerante y el chasquido del desescarche son normales. Lo que no lo es: un zumbido que no cesa nunca —el compresor no llega a parar, y suele haber goma vencida o condensador sucio—, un traqueteo que aparece y desaparece —ventilador rozando hielo— o una vibración fuerte, que muchas veces se resuelve simplemente nivelando el aparato.

Voy a mudarme, ¿puedo transportarlo tumbado?

Mejor de pie, y si no hay más remedio que inclinarlo, hazlo el menor tiempo posible. Lo importante viene después: al llegar, déjalo reposar de pie varias horas antes de enchufarlo, para que el aceite del compresor vuelva a su sitio. Arrancarlo inmediatamente después de un traslado es una de las formas más habituales de estropear un frigorífico que estaba perfectamente.

¿Tu síntoma no aparece aquí?

Descríbenos qué hace el aparato, qué zonas enfrían y desde cuándo. En frío, el síntoma bien contado vale casi tanto como la visita.

Precios

Lo que suele costar reparar tu nevera en Tenerife

En frío conviene mirar el precio por avería concreta y no por aparato, porque la horquilla entre una reparación y otra es enorme: de una goma de puerta a un compresor hay un factor de diez.

Cada horquilla contempla el trabajo y el recambio, en horario laborable, salvo que se indique otra cosa.

Horquillas orientativas de mercado, sin IGIC. No constituyen oferta ni presupuesto.
Avería Horquilla orientativa Qué hace variar el precio
Desplazamiento con diagnóstico 35 – 60 € Zona de la isla y horario
Desatascar el desagüe del desescarche 50 – 90 € Accesibilidad del conducto
Sustitución de la goma de la puerta 70 – 160 € Modelo y disponibilidad de la junta
Termostato o sonda de temperatura 80 – 170 € Tipo de aparato y pieza
Ventilador del evaporador 90 – 190 € Acceso al ventilador y modelo
Resistencia de desescarche 90 – 200 € Desmontaje necesario
Relé de arranque o klixon 70 – 150 € Modelo del compresor
Placa electrónica de control 150 – 380 € Disponibilidad del módulo
Circuito de agua de americano 100 – 250 € Electroválvula, filtro o conducción
Encontrar la fuga de gas y repararla 200 – 450 € Ubicación de la fuga y recarga
Sustitución de compresor 300 – 600 € Tipo de aparato; a menudo no compensa
Limpieza de condensador y revisión general 50 – 100 € Estado y accesibilidad del aparato

Aviso importante. Lo anterior son órdenes de magnitud del mercado en jornada normal, sin IGIC —el impuesto que se aplica en Canarias— y publicadas para que puedas juzgar si una oferta es razonable. No son una oferta ni comprometen precio. El importe real depende de la pieza concreta que haya fallado, y eso solo se sabe con el aparato abierto. Lo que sí vas a tener es el precio con el diagnóstico hecho y antes de montar nada y, si la reparación no compensa frente a un aparato nuevo, te lo explicará el técnico con la cuenta delante.

Quién hace el trabajo. Prime Services, marca de Rapid Services Enterprise, S.L., recibe tu aviso y lo asigna a un profesional colaborador de la zona, con seguro de responsabilidad civil y las habilitaciones de su oficio. El profesional te presupuesta antes de empezar, hace el trabajo, te lo factura y responde de su garantía.

Solicita el diagnóstico de tu frigorífico.

El técnico que acude identifica la avería, te da el precio desglosado y te dice con franqueza si merece la pena repararlo.

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